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El sueño y nuestro reloj biológico

Por Zach Pearl, PhD
Miembro de Circadin.com

 

Los organismos vivos, incluidos los humanos, tienen un reloj biológico interno que les ayuda a anticiparse y a adaptarse a los cambios significativos de las diferentes fases del día. Esta adaptación regular se conoce como el ritmo circadiano 1 2 .

El ritmo circadiano o “reloj biológico” es un ciclo que dura de media, algo más de 24 horas.
El reloj regula las funciones fundamentales del organismo, como los niveles hormonales, el sueño, la temperatura corporal, las funciones inmunológicas, la presión arterial, el comportamiento y el metabolismo. 1 2

Localizado en una región del cerebro llamada núcleo supraquiasmático, el reloj está controlado por varias señales ambientales, sobre todo el ciclo de luz-oscuridad y la melatonina, una hormona encargada de la regulación del sueño y del reloj circadiano. La melatonina se produce en la glándula pineal cuando los ojos envían señales al reloj biológico indicando que está oscuro. Sus niveles aumentan por la tarde y permanecen elevados durante toda la noche, promoviendo el sueño. Al exponerse a la luz por la mañana, el reloj circadiano retrasa la liberación de melatonina 3 .

Aproximadamente el 3 % de la población adulta padece un trastorno del ritmo circadiano del sueño (CRSD) 4 . Un CRSD es una alteración del reloj biológico interno, caracterizada por una anomalía en la longitud y el horario del ciclo de sueño-vigilia en relación con el ciclo día-noche. El CRSD puede ser causado por varios factores, como el trabajo por turnos, la ceguera, el jet lag, etc. Los síntomas principales del CRSD son un estado de alerta reducido, insomnio nocturno, pérdida de apetito, depresión, falta de coordinación y disminución de las habilidades cognitivas 4 .

El CRSD se puede dividir en 6 tipos distintos según su origen:

Síndrome de la Fase del Sueño Retrasada (DSPS)- Quienes padecen este síndrome necesitan mucho tiempo para conciliar el sueño a una hora convencional y presentan igualmente grandes dificultades para despertarse, también a una hora convencional, por la mañana. El DSPS es el tipo más frecuente de trastorno del ritmo circadiano del sueño y suele ocurrir por primera vez en la adolescencia o en la edad adulta temprana. 5 6

Síndrome de la Fase del Sueño Avanzada (ASPS)- Las personas con problemas de ASPS experimentan problemas opuestos a las que padecen DSPS. Presentan patrones de sueño-vigilia regulares pero con inicio y finalización del sueño adelantados, mucho más pronto de lo deseado. El ASPS se observa con más frecuencia en ancianos que en jóvenes adultos 6 .

Ritmo de sueño-vigilia irregular- Este trastorno se caracteriza por una duración normal del sueño de 24 horas, pero con una alteración y fragmentación del ciclo sueño-vigilia en un patrón irreconocible y horarios desorganizados, con insomnio y/o somnolencia diurna excesiva.

Síndrome de ritmo libre/Trastorno de sueño-vigilia diferente de 24 horas- Trastorno neurológico del sueño en el que el ciclo de sueño-vigilia de una persona dura más de 24 horas. La persona es incapaz de ajustar su ciclo de sueño-vigilia para que coincida con la duración del día, por lo que su tiempo de sueño avanza sin seguir ningún horario. Este síndrome es común en personas con ceguera total que no son capaces de detectar la luz 7 .

Jet lag- El jet lag desequilibra el “reloj biológico” natural de nuestro organismo, al viajar entre diferentes zonas horarias. La gravedad de los síntomas del jet lag varía tanto por el número de husos horarios cruzados como por el sentido de la marcha, siendo más fácil de tolerar volar hacia el oeste, que hacerlo hacia el este 8 . Los síntomas del jet lag persisten hasta que los ritmos circadianos vuelven a alinearse con la nueva zona horaria.

Trastorno del sueño por trabajo por turnos (SWSD)- Este trastorno se produce en personas cuyo trabajo por turnos se extiende más allá de una jornada laboral típica “de nueve a cinco”, con frecuencia, con horarios en turnos de madrugada o nocturnos. Los turnos rotativos, con algunas jornadas con turnos de día y otras con turnos de noche, alteran el ritmo circadiano del trabajador, lo cual comporta somnolencia durante el trabajo nocturno y dificultades para conciliar el sueño durante el día. Los trabajadores en turno de noche tienen, de media, un sueño de duración más corta que los que realizan turnos de día o de tarde, puesto que tratan de dormir en momentos biológicamente inapropiados. Suelen ir a dormir después del trabajo y por lo tanto comienzan cada turno de noche con falta de sueño y varias horas de insomnio, lo que aumenta el riesgo de accidentes de laborales y de vehículos 9 .

Nuestro bienestar se ve afectado cuando existe un desequilibrio entre nuestro entorno externo y el reloj biológico interno. El desfase crónico entre nuestro estilo de vida y el ritmo marcado por nuestro cronómetro interno, se asocia con un mayor riesgo de padecer diversas enfermedades. 4

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    • Julio, 2019
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