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La privación del sueño y su efecto en el crecimiento infantil

Por Zach Pearl, PhD
Miembro de Circadin.com

Dormir lo suficiente es importante para los niños pequeños y es clave para el crecimiento y desarrollo saludable. Durante el sueño, el cuerpo y el cerebro se someten a un proceso destinado a apoyar su funcionamiento normal. El sueño ayuda a los niños a concentrarse y recordar lo que se ha aprendido y también es vital para su salud física y mental.

El sueño interrumpido y los problemas de crecimiento

Durante el sueño una hormona llamada hormona de crecimiento humana es secretada por la glándula pituitaria (una glándula situada en la base del cerebro). La hormona del crecimiento tiene un papel importante en la formación y recuperación. También es liberada a lo largo del día durante el ejercicio y el estrés físico, sin embargo para los niños, la mayor parte de la liberación de la hormona se produce poco después de que comienza el sueño profundo1. La hormona estimula y coordina el crecimiento de todas las partes del cuerpo, de los huesos a los músculos y los nervios. Además de promover el crecimiento en la infancia, la hormona ayuda a mantener el tejido corporal sano.

El sueño profundo, no REM, que ocurre pronto en la noche parece ser especialmente importante para la secreción de hormona del crecimiento. Si se interrumpe esta fase de sueño, el crecimiento no puede ocurrir normalmente. Mientras que una sola noche de sueño pobre no tendrá impacto en el crecimiento, los problemas crónicos de sueño sí. Un estudio publicado recientemente demostró que los niños con deficiencia de hormona de crecimiento experimentaron considerablemente menos horas de sueño y una menor calidad de sueño en comparación con los niños con niveles normales de la hormona del crecimiento2.

La producción de hormona del crecimiento también puede ser interrumpida en niños con ciertos problemas físicos del sueño, tales como apnea obstructiva del sueño3. Estos niños tienen obstrucciones periódicas en su vía aérea superior que pueden causar los ronquidos o pausas en su respiración. El cuerpo en sí despierta en el sueño más ligero para abrir la vía aérea y reanudar la respiración normal. Como resultado, un sueño más profundo se fragmenta y la secreción de la hormona del crecimiento puede verse comprometida.

La privación del sueño relacionado con la obesidad, la diabetes, el estrés y los problemas cardíacos

La hormona del crecimiento no es la única hormona afectada por la privación crónica del sueño en los niños pequeños. Las hormonas que regulan el apetito y el hambre, como la insulina y el cortisol (hormona del estrés) también se ven afectadas. Los niños pequeños que no reciben suficiente sueño durante largos períodos de tiempo tienen niveles anormalmente bajos de insulina, que pueden conducir a la diabetes y problemas de control de peso.

Estudios recientes muestran que los niños que no duermen lo suficiente tienen un riesgo significativamente mayor de tener sobrepeso, en comparación con los niños que reciben suficiente sueño4 5. Además, los niños con privaciones de sueño tienen altos niveles de cortisol en el torrente sanguíneo que causan alto nivel de estrés. La falta de sueño también puede afectar las habilidades motoras y la concentración durante el día en los niños pequeños, y puede conducir a problemas de conducta y bajo rendimiento en la escuela.

Asegurar una buena noche de sueño

La cantidad de sueño que necesita un niño varía dependiendo de factores individuales y determinados, incluyendo la edad del niño. Las señales de que su hijo puede no estar recibiendo suficiente sueño incluyen irritabilidad o falta de energía y entusiasmo por el día, dificultad para concentrarse en la escuela, y ser difícil de despertar por la mañana.

Recomendación de horas de sueño por día según la edad del niño:

  • Los niños hasta la edad de 1 año necesitan alrededor de 14 – 15 horas al día

  • 1-3 años de edad, 12 -14 horas por día

  • 3-6 años, 10 – 12 horas al día

  • 7-12 años de edad: 10 – 11 horas al día

  • 12-18 años: 8 – 9 horas por día

Estos son algunos consejos que ayudarán a su hijo a tener una buena noche de sueño:

  • Haga del sueño una prioridad primaria de salud en su familia y hable con sus hijos sobre la importancia del sueño para su salud y bienestar

  • Establezca un horario coherente para usted y sus hijos y síganlo. Los niños en edad escolar deben estar en la cama a las 8 – 9 de la noche (antes para los cursos más bajos y los que necesitan muchas horas de sueño)

  • Establezca una buena rutina de hora de acostarse, lo que ayuda a que el cuerpo de su hijo le indique que es hora de acostarse. Esto puede incluir un baño, leer un cuento antes de dormir, y hablar o cantar en voz baja, mientras los mete dentro de la cama y evita actividades estimulantes antes de acostarse

  • Sea consciente de cómo su hijo usa dispositivos electrónicos en el dormitorio y los límites establecidos para el uso antes de acostarse (leer más acerca de los efectos negativos del uso de dispositivos electrónicos)

  • Reemplace ver la televisión, jugar a videojuegos o navegar por Internet antes de acostarse, con la lectura de libros o música relajante

  • Asegúrese de que esu hijo duerme en un ambiente adecuado; si es demasiado ruidoso, demasiado frío o demasiado caliente, puede perturbar el sueño

  • Hable con el maestro de sus hijos para averiguar acerca de su estado de alerta durante el día escolar, y pídale que le informe de si se duermen en las clases

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    • Dr. Zach Pearl

      Circadin.com Miembro

    • Septiembre, 2017
    • TDAH y problemas de sueño en niños

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